¡Como me gusta la isla de Formentera!
El paisaje, la luz que se
refleja en las fachadas blancas de las viviendas, la vegetación, el azul
del cielo infinito que se funde con el mar......me parece el destino
perfecto para las vacaciones.
En su día ya nos trasladamos virtualmente a conocer un verdadero paraíso decorativo,
este cobertizo convertido en una vivienda repleta
de encanto que me tiene enamorada. Bueno no solo esta vivienda, aunque
me gusta los amientes escandinavos en el verano me vuelvo una apasionada
del
estilo Mediterráneo, me parece sencillamente perfecto para estos meses estivales.
A tan solo 5 minutos a pié de una de las bellisimas calas de Formentera se encuentra esta casa de playa repleta de luz y color. En solo 37m2 hay un porche, un salón con sofá cama, una pequeña cocina, baño y un dormitorio.
Sobre un lienzo blanco de paredes y suelos los materiales naturales
como madera, ratán o mimbre salpicados con notas de color crean una
atmósfera alegre y bohemia, propia del espíritu de la isla.
Los muebles existentes son antiguos. Combinan bien con los linos
italianos del sofá, el puf de lona y yute o el cabezal de esparto, y dan
a la casa esa apariencia inconformista y hippy.
Fuera, en el porche, la tarima de madera blanqueada y el
hormigón pulido se mezclan con la piedra, la gravilla y la vegetación
mediterránea. El porche esta cubierto con cañas de bambú pintadas en blanco de solo 3cms. Refrescan el ambiente, dejan pasar la brisa y logran una preciosa luz matizada”
No hay duda que hacía las maletas y me trasladaba yá a este remanso de
luz y color en Formentera.